Por Amín Cruz

“La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.” Françoise Sagan

Día Mundial de la Lucha contra el Accidente Cerebrovascular (ACV), que se celebra cada 29 de octubre, busca concientizar y prevenir este tipo de episodios la fecha se estableció con el fin de generar conciencia sobre esa enfermedad y que así la sociedad sepa reconocer los síntomas y evite los factores de riesgo o los controle.

Esta patología que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) representa la 2ª causa de muerte y la 1ª causa de discapacidad en adultos a nivel global, 15 millones de personas sufren un ACV por año, de las cuales cinco millones mueren.

Los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro.

Las causas más importantes de cardiopatía y accidentes cerebrovasculares son una dieta malsana, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol.

Cuando se trata de un ACV, cada segunda cuenta, a cada segundo mueren 34.000 mil células cerebrales debido al bloqueo que detiene el flujo sanguíneo en el cerebro, lo que priva de nutrición y oxígeno. Por ello, es fundamental que una persona pueda reconocer los síntomas.

Algunos de los síntomas más comunes del accidente cerebrovascular es la pérdida súbita, generalmente unilateral, de fuerza muscular en los brazos, piernas o cara.

Otros síntomas consisten en: la aparición súbita, generalmente unilateral, de entumecimiento en la cara, piernas o brazos; confusión, dificultad para hablar o comprender lo que se dice; problemas visuales en uno o ambos ojos; dificultad para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación; dolor de cabeza intenso de causa desconocida; y debilidad o pérdida de conciencia.

Hay dos tipos de ACV, uno es el isquémico, que sucede porque se bloquea una arteria que transporta sangre al cerebro. De ésta forma, puede ocurrir un isquemia o infarto cerebral. El otro tipo de ACV son los hemorrágicos, los cuales suceden cuando hay una ruptura vascular y después termina en una hemorragia cerebral.

Por lo que la importancia de reducir los tiempos en el éxito del tratamiento de estos cuadros desde el inicio de los síntomas las primeras 4.5 horas de producido el ACV se puede instaurar un tratamiento por vía endovenosa, con una droga llamada rtPA, cuya acción principal es diluir el coágulo formado dentro de las arterias.

En algunos casos, cuando la arteria afectada es de gran calibre o ha pasado más de ese tiempo. se puede realizar un procedimiento quirúrgico, que se llama Trombectomia Mecánica, para tratar de sacar ese coagulo de la arteria.

Cuando el ACV es un derrame cerebral, en algunos casos es posible “sellar” la ruptura de la arteria con técnicas endovasculares (por dentro de las arterias) o a través de una neurocirugía a cielo abierto, el mejor tratamiento para un ACV es evitarlo, por eso es tan importante insistir en la prevención, con un cambio de hábitos y de estilo de vida.

Por lo que debemos cuidarnos entre todos y aún más en estos tiempos de la pandemia por COVID-19 ya que existe un incremento en los casos de ACV.

Los factores de riesgo de gravedad por el coronavirus son los mismos que para el ACV, entonces con más razón los pacientes deben controlar su presión arterial, entrar en programas de cesación tabáquica, mantener una alimentación saludable y una práctica asidua de actividad física.

Cómo prevenir un ACV

  • Comer de forma equilibrada es fundamental para la salud del corazón y del sistema vascular.
  • Al menos 30 minutos diarios de actividad física ayudan a mantener el sistema cardiovascular en forma.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Controlar la tensión arterial.
  • Controlar los niveles de colesterol en la sangre ya que incrementa el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Lo bueno es que es posible tomar medidas para evitarlos. Dado que el ACV tiene un fuerte impacto sobre la salud y el bienestar de las personas, y constituye una carga económica y social.

Para evitarlos, se debe actuar sobre los factores de riesgo, mejorando el estilo de vida, con una dieta equilibrada, actividad física regular y disminuir el consumo de sustancias nocivas, como el tabaco y el alcohol, además, debemos tomar conciencia sobre la importancia del control exhaustivo de la tensión arterial, así como el azúcar y lípidos en sangre.

“No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.” Benjamín Franklin

Dr. Amín Cruz, PhD, Ministro Consejero. Diplomático, periodista, historiador, educador y escritor; residente en New York

Facebook Comments