Velero robotizado halla nuevas pistas climáticas

El velero robot se llama #1020. Es un nombre aburrido para una máquina que acaba de pasar siete meses abriéndose paso a través de 20 mil kilómetros de olas heladas y enormes para circunnavegar Antártica.

El robot, fabricado por la startup Saildrone, es el primero de su tipo en completar la horrible travesía. Más importante, es el único vehículo científico en haber capturado una imagen ambiental tan detallada del estado del océano Antártico, trayendo datos que podrían ser clave para entender el cambio climático.

Desde hace mucho, los científicos han considerado al océano Antártico como un gran absorbente de carbono, o sea que jala dióxido de carbono del aire y lo lleva a aguas profundas.

Se cree que como 40 por ciento de las 2 mil 500 millones de toneladas de carbono que absorbe el océano cada año pasan por las aguas alrededor de Antártica, dice Bronte Tilbrook, científico que estudia la región a nombre de CSIRO, la agencia nacional de ciencia de Australia.

Este proceso ayuda a remover el dióxido de carbono que causa calentamiento en la atmósfera, aunque también aumenta la acidez de los océanos. Pero la verdad es que los científicos saben poco sobre exactamente cómo opera el océano Antártico porque está en un lugar difícil para medir.

Cada año, pocos barcos hacen viajes a puntos en la Antártica y toman medidas en su camino. Sus rutas son limitadas y suelen navegar en los meses más cálidos. En los últimos años, más datos se han recopilado de una serie de flotadores científicos que miden la acidez del agua cerca de ellos y luego infieren las cantidades de dióxido de carbono de estos datos.

Como con los navíos, los puntos de datos son escasos y ofrecen un panorama ambiguo de las condiciones ambientales en todo el continente. “
Tenemos una cantidad de datos muy limitada para analizar el océano Antártico”, señala Tilbrook. “Son áreas extensas en donde no se han tomado medidas”, agrega.
La idea de enviar algo como un dron para tomar medidas continuas en todas las áreas y todas las temporadas se creía imposible por el clima y condiciones oceánicas, hasta que llegó Saildrone.

Fundada en 2012, Saildrone opera una flotilla de decenas de veleros naranja brillante. En lugar de tener un vela, dependen de algo más parecido al ala de un avión. La compañía da un destino a cada dron y rumbo allá sale, navegando y arreglándoselas solo.

Los drones están llenos de equipo técnico valorado en cientos de miles de dólares para medir las corrientes, niveles de oxígeno disuelto, temperatura del agua, acidez y salinidad, y operan por una fracción del costo de los buques de investigación tradicionales.

1. Un velero

El velero robot se llama #1020. Es un nombre aburrido para una máquina que acaba de pasar siete meses abriéndose paso a través de 20 mil kilómetros de olas heladas para circunnavegar Antártica.

2. Cambio climático

El robot es el único vehículo científico en haber capturado una imagen ambiental tan detallada del estado del Antártico, trayendo datos que podrían ser clave para entender el cambio climático.

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